Pasan lentas las rosáceas nubes
que se enroscan suavemente
entre el monte gris que esconde
mi pecho.
suaves caricias húmedas
hacen brotar de la roca,
pequeños tallos, que en sus hojas
al rocío albergan
para que calme la sed,
su blanca flor.
Y entre nube y nube
despidiendose del sol
enseña su cara la luna
cada una de sus estrellas
es un largo beso de adiós.
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